Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
Parroquia San  Juan Evangelista

Visita de la cruz de Lampedusa

Visita de la cruz de Lampedusa
Visita de la cruz de Lampedusa
Visita de la cruz de Lampedusa
Visita de la cruz de Lampedusa
Visita de la cruz de Lampedusa

Esta cruz que llega a nuestra diócesis de Burgos mide 2.80 x 1.50 metros, y fue bendecida por el Papa Francisco al término de una audiencia general en la Plaza de San Pedro.

La iniciativa se llama “Viaje de la cruz de Lampedusa” y busca transmitir un mensaje de “solidaridad y paz entre las ciudades, comunidades, parroquias y culturas”. Ha sido promovida por la fundación “Casa del espíritu y de las artes” que desde hace años trabaja en Milán en el ámbito cultural, de la música y las artes como “instrumentos de servicio a los estratos más débiles de la población, en particular de los niños y los jóvenes que viven en situaciones de grave dificultad social”.

Los organizadores quieren que la cruz sea una especie de “testigo espiritual” para que pase de comunidad a comunidad deteniéndose en las parroquias que quieran acogerla.  Quieren que esta cruz se convierta, no sólo en meta de oración y peregrinación de todos los fieles tocados del drama de Lampedusa, sino también “huella permanente de una memoria que no debe desaparecer”.

El artista que realizó esta cruz se llama Franco Tuccio y fue el mismo que hizo también el báculo que usó el Papa Francisco un 8 de julio durante su visita a Lampedusa.

¿Qué tienen de especial estos dos trozos de madera medio carcomida por el embate de las olas, restos de una patera que quizá no ha podido aguantar el peso humano de tantos que buscan refugio, agobiados y extenuados, símbolo de desesperación?

 

Esta cruz tiene de especial la fuerza que va abriendo paso a grito limpio, mostrando la insoportable situación de quienes huyen de la guerra, del hambre, de la injusticia, del secuestro, de la tortura y de las mayores atrocidades contra la dignidad de la persona humana. Ya no hay quien detenga el paso de esta cruz, que es brújula segura para enderezar caminos de fraternidad y de convivencia en paz.

Una cruz que, en lenguaje de Jesús, es el trago amargo de un cáliz difícil de beber, pero que se convierte en liberación para todos, incluso como ofrecimiento a cuantos pretenden cargarla sobre los hombros de los demás o evitarla para sí mismos.

 

Mientras los discípulos pretenden puestos de honor y poder, llega el momento en que Jesús les dice: ¿estáis dispuestos a beber de este cáliz? Es la radicalidad del servicio hecho con amor y la verdad de la cruz como paso necesario para la resurrección. Nuestra fe nos está pidiendo ser no sólo buenos samaritanos, sino también buenos cirineos que, voluntariamente, se presten para aligerar los sufrimientos de los demás, poniéndonos de su parte y entregando la propia vida, también por amor, como Jesús.

 

Compartir este post

Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post